El liderazgo humilde pone en tela de juicio el heroico mito de que los líderes más grandes alcanzan la cima por su propia brillantez individual. Por el contrario, el liderazgo humilde propone que el liderazgo se produce en toda la organización, en todos los niveles y en todos los roles y alcanza su apogeo del éxito cuando los grupos toman mejores decisiones y logran mejores resultados.

El liderazgo humilde establece que como líder voy a trabajar aceptando el hecho de que no tengo todas las respuestas y que haré un mejor trabajo pidiendo ayuda y ayudando a otros en el grupo a tomar las mejores decisiones. El liderazgo humilde asume que ninguna persona por si sola sabe más o es capaz de tomar mejores decisiones que un grupo o equipo en el trabajo.

Por lo tanto, la esencia del liderazgo humilde es construir relaciones con las personas que te rodean para mejorar y maximizar el flujo de información (apertura) y el trabajo cooperativo (confianza). Con estas relaciones donde reina la empatía , cualquiera puede llegar al trabajo con humildad, sin pretender tener todas las respuestas y confiado en que con indagación y curiosidad, se obtendrán mejores respuestas y resultados.

El liderazgo humilde se centra en la cooperación, la sinergia y los resultados. ¿Cómo transformarse en un líder humilde? Reconociendo que en lugar de mostrar debilidad ,  ser un líder humilde requiere  apertura y valentía. Aceptar que no tenemos siempre todas las respuestas –declaración de ignorancia- , y admitir nuestros errores son 2 poderosas manifestaciones del liderazgo humilde y simbolizan una valentía feroz. Mostrar vulnerabilidad nos torna humanos e invita a otros a hacer lo mismo. Esto es clave para establecer relaciones donde reine la apertura y la confianza y se logre la sinergia para alcanzar resultados extraordinarios.  Un desafío del liderazgo humilde en la actualidad es que en este mundo siempre “hiperconectado”  se comienzan  a perder conexiones personales, presentes, empáticas y en tiempo real con las personas con las que trabajamos. Si bien nuestras tecnologías pueden permitirnos trabajar de forma remota, nuestra motivación para conectar y compartir en persona no muestra signos de disminuir.

Por eso para reforzar una cultura de humildad, según E. Shein,  puede ser útil incluir el concepto de “relaciones personales” y “humanización” en el propio sistema de recompensas. Es necesario que un líder le pregunte regularmente a sus informes directos, “¿Y tú qué estás haciendo para crear relaciones empáticas en tu equipo?”

Este énfasis puede ser aún más poderoso si está explícitamente integrado en el plan de compensación para cada uno de estos informes directos y sus equipos.