La negociación es una herramienta útil para llegar a acuerdos. Sin embargo, practicar este arte no es sencillo en el contexto de empresa. ¿Qué fallos son los más frecuentes?

Falta de planificación

La negociación comienza antes del horario mismo en el que se celebra la reunión. El protagonista tiene que llegar a ese encuentro con una idea clara de su discurso y de aquello que desea conseguir. Existe un trabajo previo a toda negociación de éxito.

Olvidar el poder del silencio

Tu capacidad de influencia trasciende al perfecto dominio del lenguaje, y a la riqueza de sinónimos y antónimos. La actitud para negociar también se demuestra en la capacidad de resistir la tensión de un silencio en la conversación. Comienza una negociación sin prisa, es decir, sin un plazo de tiempo predeterminado. De tu capacidad de resistir con paciencia a la incertidumbre de ese momento depende, en gran medida, el éxito de este acuerdo.

Falta de argumentos

Si una persona quiere convencer a otra de determinado argumento tiene que aportar razones con fundamento que despalden el valor de esa medida. Es posible dar datos y cifras. Así como, también, describir las ventajas y los beneficios de ese propósito.

No comprender la esencia misma de la negociación

Una negociación reúne a personas que tienen un conflicto de intereses y, desde esta posición, los implicados intentan resolver esas diferencias a través de un acuerdo. Por tanto, analiza cuáles son los intereses de la otra parte puesto que, tus propuestas, deben tener en cuenta este punto de vista ajeno. Si solo tienes en cuenta tu interés y no adquieres una visión de contexto sobre este asunto, entonces, te faltan herramientas para comunicarte de manera eficaz.

Por tanto, estos cuatro errores son habituales en el acto de negociar y pueden superarse a través de la experiencia.