Las metas son herramientas, no gallinas de huevos de oro.

Por David Allen

Recientemente estaba participando en una discusión de alto nivel en una empresa de tecnología médica, y comentábamos sobre el papel del Departamento de Investigación y Desarrollo (DID) y la forma de “llenar el cronograma” con nuevos productos que los mantendrían competitivos. Como uno de sus ejecutivos superiores propuso algunas metas agresivas para el número de nuevos productos creados y desarrollados dentro de los próximos 18 meses, otro ejecutivo cuestionaba:

¿Por qué establecer metas para este departamento? ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué haremos de manera diferente porque un comité les dio un número para producir? ”

No es raro encontrar a muchas personas reacias sobre el valor que puede tener fijarse objetivos, debido a la tensión que crean; por ello, esos objetivos son a menudo percibidos como las expectativas artificiales decretadas desde lo niveles más altos.

Siempre existe el dilema: tratar de establecer objetivos suficientemente bajos como para ser “realistas”, pero suficientemente amplios y altos como para ser “desafiantes, emocionantes”.

Este es tema de un sinfín de libros de negocios y expertos en motivación. Sólo quiero destacar un punto de vista que he encontrado muy útil en los últimos años. El valor de las metas no está en el futuro que describen, sino en el cambio en la percepción de la realidad que promueven.

Aquello en lo que nos centramos cambia aquello en lo que nos damos cuenta. Nuestro cerebro filtra la información al ver una algo en una situación (y no lo demás), basado en lo que identificamos, lo que llama nuestra atención. En una reunión, los optometristas notan quién lleva anteojos, y los diseñadores de interiores detallan el color y estilo de la sala.

Del mismo modo, si te detienes por un minuto y te permites imaginar cinco años a partir de ahora, si tu vida pudiese ser tan espectacular como la puedas imaginar, ¿Cómo sería una tarde de domingo? – ¿Leer las críticas de tu libro más vendido? ¿Navegar por el océano en tu propio barco? ¿Estarías relajado, inspirado y tendrías momentos de diversión con un montón de tiempo libre, leer, jugar con los niños, explorar nuevos pasatiempos?

Ahora imagina lo bueno que podrían ser los próximos diez minutos a partir de ahora …

Probablemente habrá imágenes diferentes.

Ambos son ejercicios de fantasía. Cada uno de ellos da instrucciones a nuestra mente para buscar información relevante y crear imágenes. ¿Cuál es mejor? Depende de si deseas empezar a tomar en cuenta revistas de vela, ideas para un libro, o idear maneras de tener más tiempo libre. Esa información está en todas partes, todo el tiempo. Pero si no estás “conectado” para percibirlo con un enfoque que te abre a ella, simplemente no existen.

La razón de tener objetivos a largo plazo es el permiso que nos dan de identificarnos con valores mayores que cambian nuestras percepciones filtradas. El futuro nunca aparece (¡Siempre es hoy!) pero jugar con él, puede ser una herramienta muy útil para ver las cosas que nunca habías visto antes. Las empresas más innovadoras son las que tienen los objetivos más grandes. El futuro es una ilusión, pero una que tienes a la mano.

“No haga planes pequeños; no tienen magia para mover la sangre de los hombres y, probablemente, en sí mismos, no se realizarán. Haz grandes planes; apunta alto a la esperanza y trabaja recordando que un diagrama claro y lógico, una vez registrado, no morirá jamás.” [Daniel Hudson Burnham]

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